UNA REVOLUCIÓN PENDIENTE PARA PAKISTÁN
THE NEWS
Agosto 1, 2008
Ayesha Ijaz Khan*
Algo tiene que ceder. La gente de Pakistán ha sido demasiado oprimida por demasiado tiempo. Pero, el otro día yo quedé entusiasmada por un artículo reciente en el periódico Dawn donde un "tribunal del pueblo" sostenido por campesinos encontró a un poderoso terrateniente culpable de secuestrar a familiares de un humilde trabajador, quien había peleado por la liberación de los suyos durante casi una década.
Lo que resultaba particularmente emocionante era la foto acompañando a la historia. Mujeres campesinas de las gentes Sindhi, en vestidos de colores y adornadas por pulseras tradicionales a la altura del codo, estaban orgullosamente sentadas exhibiendo la bandera de Pakistán como testamento a su lucha contra la injusticia. No más eso de "Pakistán khapay (Viva Pakistán)" y "Pakistán na khapay (Abajo Pakistán)" (1). Nuestro pueblo entendió que Pakistán fue creado sobre una noción de justica para todos, no sólo para una comunidad o los económicamente prósperos. No será el ciudadano común quien esté motivado por principios raciales sino los privilegiados, cuyo interés pasa por tocar la cuerda de la discordia para así evadir la confrontación de los asuntos decisivos. ¡Esta tierra de rebosantes millones necesitados de comida y electricidad no puede soportar por mucho más tiempo los caprichos de unos pocos ricos evasores que se han salido de nuevo con la suya al no pagar impuestos por grandes ganancias a cambio del mezquino Dastarkhwan (2) semanal! ¡Pónganse serios!
Meses atrás, un tímido Kamran Khan (3) amablemente le propuso el tema de la recaudación de ingresos al director del Banco Nacional de Pakistán, el cual respondió diciendo que el gobierno no debería ser muy agresivo con los impuestos pues en tal caso los capitalistas van a sacar su dinero del país para encontrarle otros hogares. El periodista aceptó los mayores conocimientos en el tema del banquero sin insistir al respecto. ¡Yo digo qué buena jugada! Si los ricos evasores dejaran Pakistán en vez de pagar sus contribuciones, entonces de pronto Dubai es un mejor hogar para ellos pues allí pueden deleitarse en el confort de que los impuestos son inexistentes -a pesar de que los más pobres entre los pobres pasan tres meses sin sueldo en una sola tanda y no pueden tomar las calles en protesta.
Es en este contexto que el tema de una revolución Pakistaní parece apropiado y ha sido de hecho abordado en este diario [The News, Pakistán, en inglés] ya varias veces. Sin embargo, me dejó pasmado un artículo de Shafqat Mahmood. Yo admiro las columnas del señor Mahmood y tengo gran respeto por sus puntos de vista que muchas veces comparto. Quedé por lo tanto sorprendida ante las comparaciones que él establece entre los movimientos Marxistas/Maoístas/
Bolivarianos y la creciente influencia de extremistas como Fazlullah en nuestras áreas nórdicas, y así, desde mi pusto de vista, incorrectamente glorifica al movimiento Talibán y otros afines. ¿Ejército revolucionario el de estos islamistas brutales? ¿Mensaje ideológico el suyo? No me parece. De tener uno, ellos no necesitarían la violencia total para forzar su camino hacia una población local petrificada.
También es una grave injusticia con los movimientos revolucionarios izquierdistas el compararlos con la actual monstruosidad al norte de Pakistán. Cuba cuenta con uno de los mejores sistemas de salud en el mundo. Chávez ha buscado la asistencia de médicos Cubanos para mejorar el sistema de salud de Venezuela a cambio de petróleo gratuito. Los militantes en nuestras áreas nórdicas, en cambio le niegan a los niños las rudimentarias vacunas contra la polio. La revolución producida por Mao, por su parte fue acaso imperfecta pero promovió y aseguró una mayor educación. En Swat, en cambio, los militantes han explosionado muchos colegios para mujeres, tan sólo garantizando que las tasas de alfabetismo caigan en lugar de subir. En Venezuela, los medios han sido históricamente controlados por oligarquías que no muestran nada a favor de Chávez, pero él nunca ha tratado de coartar su mensaje -ni siquiera cuando aquellos aclamaron un golpe de estado en su contra, el cual falló rápidamente porque la gente tomó las calles en apoyo de su líder. Los ineptos extremistas al norte, en cambio han permitido tan sólo las transmisiones de tres canales, de acuerdo con un fuente de Aaj News: el canal Corán, un canal de noticias y un canal de caricaturas.
El mensaje de estos extremistas religiosos es flaco y no puede ganar el respaldo de la gente, excepto con el poder de un AK-47 Kalashnikov. La Revolución Bolivariana, en cambio, comenzó en Venezuela y sobrevivió no sólo a los virulentos ataques de los medios Venezolanos sino que está siendo exportada a Brasil, Bolivia y Ecuador, en algunos sentidos proyectándose más allá de Chávez. Así, decir "que la izquierda, como una fuerza en la política de los países subdesarrollados, ha virtualmente desaparecido" es simplemente falso.
Lo que sí es extremadamente apabullante y en extremo triste es que los elementos desquiciados que se apoderaron de partes de nuestro país son demasiado ignorantes para siquiera comprender el mensaje mismo del Corán, el cual repetidamente propone un Islam cual "una religión para hombres y mujeres de entendimiento." Entonces bien podemos llamar a estos extremistas armados un ejército fascista, no, ciertamente, un ejército revolucionario. La revolución Bolivariana ha sido igual de antiimperialista, pero en una forma muchísimo más inteligente, no con la metodología auto-destructiva empleada en nuestro medio.
Mirando en perspectiva, la Liga Musulmana fue capaz de lograr a Pakistán porque Jinnah la rediseñó hasta hacerla un órgano progresista. Alguna vez él le dijo a los estudiantes en la Universidad Musulmana de Aligarh: "Lo que la Liga Musulmana ha hecho es liberarlos a ustedes de los elementos reaccionarios del Islam y crear la opinión de que aquellos que juegan su juego egoísta son traidores. Los ha liberado a ustedes por cierto de ese indeseable elemento de los Mulás. Yo no me refiero a los Mulás como si fuesen una única clase. Algunos son tan patriotas y tan sinceros como cualquier otro, pero existe una sección entre ellos que es indeseable. Habiéndonos liberado nosotros mismos de los Ingleses, de los reaccionarios y de los auto-denominados Mulás, yo le hago un llamado a la juventud para la emancipación de las mujeres."
La revolución pendiente de Pakistán -y espero que haya una- va a ser dirigida por una nueva izquierda y no por una derecha militante. Una izquierda que sea empujada por abogados y humanistas y mujeres, por personas educadas y algunos incluso ricos pero que estén decididos a compartir tanto sus recursos como su conocimiento con la esperanza de crear un mejor Pakistán. Una que prometa iguales derechos para hombres y mujeres, Musulmanes y no-Musulmanes, pobres y ricos. No una que dirija con el miedo del fusil sino con la sabiduría de la pluma. No una que queme tiendas de CD's sino que marche al ritmo del Dhol, y por lo tanto pruebe al mundo que nuestra música no va la zaga de las demás. Una revolución enfocada en el progreso, no en la destrucción simplemente porque es incompetente, trátese de las artes o de las ciencias.
Lo que Pakistán necesita es una Nueva Izquierda -un movimiento enraizado en el poder del pueblo.
(1) "Pakistán na khapay", canto posiblemente separatista entonado por seguidores de la victimada Benazir Bhutto (aliada durante toda su trayectoria al gobierno de Estados Unidos).
(2) "Dastarkhwan", programa asistencialista (pan y leche) para la ayuda de los más pobres del actual gobierno Pakistaní.
(3) Corresponsal en Pakistán del Washington Post.
*Abogada
www.ayeshaijazkhan.com
Documento original
www.thenews.com.pk/print1.asp?
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