2008/11/29

Así se forjó el gigante del África
CHINUA ACHEBE - EL ÁGUILA SOBRE EL IROKO
VANGUARD
Noviembre 23 2008

Obi Nwakanma


Desde principios del año, especialistas de literatura Africana y mundial tocaron los tambores para celebrar la vida de Chinua Achebe y su famosa novela, Todo Se Desmorona (Things Fall Apart) -el libro que el crítico Simon Gikandi ha descrito como constitutivo "del momento inaugural de la literatura Africana."

Yo he notado por mi parte que Todo Se Desmorona es la biografía de un continente. Ella logró su estatus narrativo y señaló el hecho para aquellos que estaban dispuestos a mantener la mentira de África como una tabula rasa histórica y cultural de que África por cierto, como él lo habría dicho, era gente.

La gente se define a sí misma a través de sus propios actos narrativos auténticos; y es imperativa en el balance de historias la insistencia en mostrar el verdadero y ecuánime patrimonio de la narración tanto en la forma de un rito de la memoria como a la manera de un reto al mal uso del poder de la narrativa.

Al retar a Conrad y a otros ingenios Euro-modernistas por ejemplo, Chinua ha de alguna manera, a través de su ahora novela canónica, devuelto África a ella misma. Por ello es que este año de celebración dedicado a la llegada de Todo Se Desmorona es también un acto de devolución. Publicada en 1958, en vísperas de la descolonización, la novela de Achebe rodó significativamente sobre la euforia de una nueva África resurgiendo en aquel período tras muchos años de ruptura colonial.

La novela comienza al narrar la historia que retó a la entera construcción y mentira de la "misión civilizadora" sobre las que la empresa colonial e imperial fue fundada. Todo Se Desmorona apareciendo en ese momento fue una narración necesaria. Así le resultó especialmente a muchos Africanos a quienes se les había mostrado una imagen diferente de ellos mismos y de su pasado a través del espejo de las narrativas coloniales.

Estas narrativas se propusieron extirpar y borrar el pasado Africano de la memoria de una nueva generación como un modo de recondicionarlos y estructurar sus conciencias culturales según la voluntad de una modernidad Europea. El libro de Achebe fue necesario en esa temporada de renovación porque básicamente devolvió -o intentó renovar aquel bloque quebrado por un pasado desvanesciente.

Como él lo dijo en su ensayo, "Todavía la Mañana en el Día de la Creación" ("Morning Yet on Creation Day") se trataba de mostrar que el pasado Africano por cierto, a pesar de lo que su propia generación había recibido por eseñanza de Europa, no era una larga noche de salvajismo. Era importante conocer todos los lados de la verdad para así saber exactamente "en dónde empezó la lluvia a golpearnos."

Estos fueron los principios que Chinua Achebe vino a señalar más tarde en sus ensayos como la base o fundamento ideológico de su ficción -particularmente Todo Se Desmorona. El libro se lanzó a un tour mundial desde África hasta Europa y Asia y las Américas este año de su jubileo.

Las primeras celebraciones fueron en Nigeria -la Universidad de Nigeria, Nsukka y la Universidad Obafemi Awolowo (Ife). Pasó a Londres, a Rio de Janeiro -Hyderabad y Dhaka. Más temprano este año, la universidad de Princeton presentó una celebración de Achebe. Apenas la semana pasada Achebe y su novela fueron celebrados en una gran ceremonia en los grandes salones de harvard. Entre las muchas celebraciones de Chinua Achebe y Todo Se Desmorona este año, tal vez la más simbólica es aquella organizada por Chido Nwangwu, editor del periódico USAfrica Digital en Houston.

Bajo los auspicios de su periódico, Nwangwu -uno de los antiguos alumnos de Chinua Achebe en la Universidad de Nigeria en Nsukka durante los 1980s- trajo especialistas de Achebe tales como Bernth Lindfors y muchos otros de muchos lugares diversos a Houston para marcar el ascenso de el "Águila sobre el Iroko." Achebe creció entre su gente Igbo y absorbió atributos importantes de la cultura al momento de su más grande crisis -incluso tal vez de su transformación.

Sorprendentemente, él nació en el año cuando el alto sacerdote Eze Nri Obalike fue llevado a la fuerza al tribunal de Awka, marcando su desacralización.

De acuerdo con el renombrado antropólogo Igbo, Agulu Onwuejiogwu, este incidente singular marcó la culminación de los treinta años de conquista Europea de los Igbo -y también el fin de la resistencia Igbo. Achebe, por lo tanto, nació en la cúspide de una nueva era; ciertamente en la confluencia de culturas o de lo que él mismo ha descrito como la "encrucijada de culturas."

Tres situaciones, me parece, las cuales han sido todas identificadas por el biógrafo de Achebe, Ezenwa-Ohaeto, fueron importantes en el moldeamiento de la imaginación histórica de Achebe y así de su respuesta al mundo Igbo del cual Todo Se Desmorona emerge: una fue que el padre de Chinua Achebe fue uno de aquellos tempranos Igbo conversos a la religión cristiana y esencialmente a las maneras del hombre blanco. Como converso cristiano y agente de la Sociedad Misionera de la Iglesia (Church Missionary Society) en esa era, él era esencialmente un informante nativo -y resultó en muchos modos cruciales cómplice del proceso colonial.

Como Achebe lo ha notado en uno de sus ensayos biográficos, "Bautizado Para la Victoria" ("Named For Victoria"), el cristianismo de sus padres y su temprana alienación cristiana e incluso desdén por los ritos religiosos indígenas de Odinani-Igbo fundamentalmente lo ubicaron en la "encrucijada de las culturas" que ha producido tanto los desconciertos de la hibridación como los consuelos irónicos de su neutralidad situacional.

Fue de esa zona esencial de neutralidad y del inconsciente desde dónde Achebe se convirtió en un profundo y agudo observador del mundo Igbo: sus rituales y festivales sobre los cuales el joven Achebe había sido advertido de no participar debido al temprano aislacionismo cristiano del resto de la comunidad.

El impacto de esto es incuantificable pero muy rápido se volvió obvio, pues Achebe logró aquella crucial ventaja visionaria no refrenada por la prodigiosa piedad cristiana de su padre, para observar la grandiosidad y los encantos del mundo Igbo curiosamente e incluso anhelantemente: él estaba en la gran audiencia histórica intensamente mirando la danza de la gran mascarada ancestral Igbo -el Egwugwu en sus muchos movimientos.

Como él mismo ha dicho, él estaba en esa posición afortunada en la cual podía no tomar aquella cultura como le era dada. Él debía re-entrar en ella a través de la narrativa.

El segundo hecho fue la temprana movilidad de Achebe dentro del mundo Igbo, mientras su familia se trasladaba de una estación evangélica a la siguiente hasta cuando su padre regresó a Ogidi, y hasta que él acompañó a su hermano mayor Frank en Nekede donde este era un profesor, y donde Achebe se instaló para vivir a su lado.

Fue viviendo en Nekede que él se dio cuenta de las artes Mbari y su significación central tanto en la epistemología como en la teología Igbo. Mbari era el culto de la renovación y el renacer. Afirmaba la centralidad del tiempo cíclico y del poder inexorable que las fuerzas elementales ejercen sobre el tiempo material. Mbari moldeaba, no sólo el sentido ritual Igbo de la historia sino también sus argumentos teosóficos en contra del monumentalismo.

Estos aspectos del mundo Igbo vinieron a señalar la base del ulterior argumento de Achebe acerca de la profunda validez y complejidad del mundo que los informantes Europeos de esa cultura o no supieron comprehender o voluntariamente representaron mal. En 1944, Chinua Achebe fue admitido al muy elitesco Colegio Gubernamental Umuahia -un internado para muchachos moldeado según los colegios Ingleses.

Este tercer factor es importante tan sólo quizás en términos de la educación continua de Chinua Achebe a lo largo de líneas Inglesas. Pero Umuahia proveyó su primera educación secular, y posiblemente las primeras bases tempranas para sus preguntas sobre el mundo que él había heredado de su padre cristianizado.

Para un colegio que enfatizaba la educación científica, debe haber sido un feliz accidente descubrir a Saburi Biobaku cuando enseñaba Historia e Inglés en Umuahia desde 1964 -al volver de Cambridge- hasta 1948 -cuando se retiró. En Umuahia, Biobaku conducía su investigación definitiva en historia Africana, y Chinua Achebe estuvo entre los jóvenes a los que él a menudo tomó como sus asistentes de campo en la vecina villa Umudike.

No mucho se ha dicho del impacto de esto, pero debe quedar claro hoy día que la capacidad de Achebe para leer entre las líneas de las narrativas Europeas que él más tarde encontró en la universidad, surgió de estos concientes momentos de reconocimiento; y para devolver al mundo Africano los ornamentos quitados de su cintura de manos de aquellos que los habían robado.

Escribiendo Todo Se Desmorona, Achebe nos curó a todos nosotros de la extraña carga de ser "otro" y de la ansiedad de ser mal reconocidos. La loca celebración este año de Todo Se Desmorona es un testimonio de ello.


Documento original
http://www.vanguardngr.com/content/view/22463/74/

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