2008/12/12

Confesiones de un neo-evangelizador (europeo) rural
CURA FRANCÉS LLAMADO AL MINISTERIO EN TAIWÁN
TAIPEI TIMES
Diciembre 09 2008

Meggie Lu


El barrio en lo hondo del campo rural está lleno de arrozales tras arrozales, dispersos intermitentemente con hogares curtidos por los elementos y con un sólo piso de ladrillo que todavía están ocupados.

La comunidad es reconocida por producir arroz y guava, entre otras cosas. Es fácil notar que la edad de la gente en el vecindario cae en dos extremos formando una figura "M" -o la gente es muy joven o bastante adulta- mientras los demás están trabajando en ciudades más grandes.

En una perezosa tarde de martes, un grupo de niños de colegio parquean sus bicicletas al frente de una iglesia católica después del colegio, parloteando al tiempo que se dirigen a la entrada. Sígalos a ellos y va a estar en un mundo diferente.

El edificio, la iglesia católica Cingliao, luce un techo cónico de estilo occidental, laminado con aluminio y coronado por una cruz.

La iglesia es un hito en la villa Ting-an (municipio Houbi), al haber sido diseñada por el renombrado arquitecto alemán ganador del premio de arquitectura Pritzker, Gottfried Bohm -y construido en 1960.
Debajo de las ventanas empotradas alrededor del techo, a través de las cuales es posible ver el cielo, en el centro de la iglesia hay un gran quemador de incienso al frente de Jesús en la cruz; a la izquierda hay una placa ancestral, y a la derecha una estatua de la virgen María.

Pero tal vez lo que da vida a la iglesia es el padre nativo de Francia, Francois Verny, quien vive en ella, y quien ha estado predicando a los locales en Taiwanés (o Hoklo) por los últimos 18 años.

Cuando se le pregunta qué lo trajo a Taiwán, Verny dice que él estaba respondiendo un llamado de Jesús.

"Yo no sabía mucho sobre Taiwán hace 18 años, excepto por haber visto muchos productos nada caros con la marca 'Made in Taiwan', así que mi impresión del país no era muy buena," dijo Verny.

En ese entonces, Verny había estado sirviendo en una iglesia en Francia por dos años -dice.

"Sin embargo, un cura había estado trabajando en Taiwán, y cuando mi iglesia nos preguntó quién sería voluntario para ir y darle una mano, yo me sentí tocado con un llamado; el llamado curó mi mala impresión de Taiwán y me trajo aquí -fue mi primer viaje al exterior", dijo.

Apenas llegado a Taiwán, Verny dijo sentir que era importante el aprendizaje del Taiwanés, añadiendo que recién arribar él comenzó lecciones de lengua Taiwanés en Taichung para comunicarse con su congregación, quienes son en su mayoría campesinos.

"Mi misión en la vida es servir a Jesús y a la iglesia, yo quiero compartir mi amor por Jesús -un buen amigo mío, con mis buenos amigos en Taiwán," dijo. "Sin embargo, yo no le podía decir a la gente quién era Jesús antes de que yo llegara a conocer a mi gente primero; yo tenía que amigarme con ellos para que así estuvieran interesados en mi amigo Jesús."

Preguntado sobre si esta era una razón por la que su iglesia tenía un quemador de incienso, Verny dijo que eso era sólo parcialmente correcto.

"Nosotros lo tenemos ahí, pero uno no puede controlar cómo responde a eso cada persona -cada cual tiene una actitud diferente", dijo. "[El quemador de incienso está ahí porque] uno puede adorar con incienso en iglesias católicas, la gente lo hace en Europa también, sólo que en forma diferente".

La idea de sostener incienso no es conflictiva con el catolicismo, dice Verny, pues, "el significado detrás de sostener incienso para adorar a Jesús es estar cerca de él, estar profundamente conectado a él... El significado no es sólo el gesto, sino que está en el corazón".

Con esta aceptación, Verny ofrece misas y colegio dominical a los locales cada semana -un grupo que según él comprende unas 20 personas.


"¿Consideraría yo ir alguna vez a una ciudad más grande a por una multitud mayor? No. A mí me gusta mucho este lugar por su tranquilidad. Uno ve mariposas revoloteando y oye pájaros gorjear," dijo.

"Si yo fuera a una ciudad, la gente podría no tener tiempo para escuchar lo que yo digo pues ellos viven con estrés y están preocupados con la supervivencia.... Más y más personas de la ciudad están viniendo a mi iglesia, y yo les dio la bienvenida para que encuentren calma y comfort aquí", dijo.

Dos años atrás, Verny fue asignado a Bélgica por su iglesia para servir una misión, dijo, agregando, "no me pude acostumbrar a eso. Me fui tras seis meses para volver a Taiwán."

"Ahora sé que 'Made in Taiwan' es de la mejor calidad, particularmente la gente aquí.... Yo soy un Taiwanés 'Made in France'", dijo, agregando que tras 18 años y cientos de misas, él ha desarrollado un gran amor por la isla.

"Cuando yo vine la primera, además del llamado, vi mi venida a Taiwán como un reto -hay tanto que quería comunicar y compartir con la gente, y tantos obstáculos."

Verny piensa que al predicar en Taiwán rural, él está recibiendo un montón a cambio.

"En vez de enseñarle a la gente, ellos a veces me enseñan a mí," dijo. "Poco después de arribar a Taiwán, yo estaba una día caminando en el mercado nocturno cuando se me acerca un hombre que me pregunta la diferencia entre catolicismo y cristianismo.... Tras un corto momento, él dijo, 'Usted es afortunado por tener una fe'".

"En Europa, ellos creen que tener una fe es normal -y la dan por hecho. No fue sino hasta cuando el hombre me lo dijo que yo me di cuenta cuán afortunado soy por tener una fe," dijo.

Otra lección que Verny dijo haber aprendido fue la de dejar ir el prejuicio.

"Me gusta la simplicidad y la pureza del Taiwanés. Ellos son muy directos, mientras que algunos Europeos piensan demasiado y están llenos de opiniones", dijo.

"Cuando uno está en un país, uno puede pensar que uno es mejor que la gente en otros países.... Dejar de lado el prejuicio me ha dado libertad," dijo.

Mientras que el Taiwán rural está perdiendo rápidamente su gente joven por las grandes ciudades, la gente en el campo está perdiendo fe y esperanza, dijo Verny.

"Me he mudado para vivir adentro de la iglesia en octubre y así estar cerca [a la gente], mientras que antes yo vivía en un pueblo cercano... Yo no quiero que nuestras sesiones sean un padre enseñando, sino un hermano compartiendo lecciones de vida," dijo el padre Verny. "Yo quiero motivarlos y hacerlos descubrir que ellos son maravillosos, que ellos no necesitan tener un montón para ser grandes".


Documento original
http://www.taipeitimes.com/images/2008/12/09/TT-971209-P04-IB.pdf

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