2008/11/14

Articulista + encuestadora vs. nacionalización del campo
LA VIOLENCIA Y LA TIERRA
THE EAST AFRICAN
Noviembre 7, 2008

Ian Parker


En Kenia, donde el rumor es rey, la verdad es a menudo difícil de descifrar. En ningún lado esto es más así que donde la tierra está involucrada.
Miren el Borrador del Proyecto Nacional de Tierras (Draft National Land Policy): por un lado, tenemos al equipo dirigido por el gobierno que lo produjo -el Proceso de Formulación del Proyecto Nacional de Tierras (National Land Policy Formulation Process )- diciendo que la gente apoya las propuestas. Por el otro, está la gente diciendo que esto no es así.
Afortunadamente existe un mecanismo útil para dar con la verdad: La encuesta profesional de opinión.
El Grupo Steadman revisó el asunto y encuestó personas de 18 o más años que viven en las tierras urbanas y arables de Kenia y en algunas pero no todas las áreas de pastoreo respecto de sus sentimientos acerca de la materia.
Aquí hay algunas de las preguntas hechas y de las respuestas recibidas:
1. ¿Vive usted en tierras propias o arrendadas?
Respuestas rurales: Sí, 82%; No, 18%.
Urbanas: Sí, 23%; No, 77%.
2. ¿Piensa usted que el gobierno debe proteger sus derechos a la tierra?
Sí, 93%; No, 7%.
3. Si usted quiere vender o disponer de la tierra, ¿debe alguien más tener el derecho a evitar ese hecho?
Sí, 28%; No, 72%.
4. ¿Sabe usted de alguien, ya sea miembro de la familia o no, que haya perdido un pedazo de tierra recientemente?
Sí, 51%; No, 49%.
5. De las causas de pérdida de tierra registradas por el 51% de las personas encuestadas, las siguientes causas fueron dadas:
(a) Disturbios étnicos 47%.
(b) Disputas por herencia 27%.
(c) Incautación por falta de repago de préstamos 22%.
(d) Apropiación de tierra por funcionarios 4%.
6. ¿Está usted enterado de cualquier esfuerzo del gobierno en los últimos años para abordar los asuntos de tierra?
Sí 44%; No 56%.
7. Profundizando en la pregunta anterior, del 44% de las personas encuestadas que sí estaban enteradas sobre esfuerzos del gobierno para abordar los asuntos de tierra, los siguientes fueron conocidos:
(a) Reasentamiento de personas desplazadas por disturbios étnicos 30%
(b) Producción de un nuevo Proyecto Nacional de Tierra 30%
(c) Distribución de títulos escriturados a ocupantes 25%.
(d) Remoción de ocupantes de las reservas forestales 16%.
Al mismo tiempo que los mencionados resultados de la encuesta estaban siendo reunidos, un estudio paralelo fue conducido por académicos de la universidad de Strathmore sobre las prioridades de 1,300 hombres entre los 18 y 35 años viviendo en Nakuru, Eldoret, Kisumu, Kibera (Nairobi) y la Costa. A ellos se les preguntó:
1. ¿Cuáles son sus mayores aspiraciones? De las respuestas recibidas: 36% incluyeron "tener un trabajo"; 35% incluyeron "tener acceso a préstamos"; 14% incluyeron "tener educación/becas" y, 12% incluyeron "tener tierra".
2. ¿Cuáles son sus más inmediatos problemas? Ellos no se restringieron a un problema (así que las respuestas abajo no suman el 100%) y lo siguiente suma todas sus respuestas:
(a) Falta de trabajos 88%
(b) Falta de educación 70%
(c) Falta de voz en el gobierno y la toma de decisiones 54%
(d) Falta de tierra 32%
(e) Falta de seguridad y violencia 13%
3. En su opinión, son tres acres [1.2 hectáreas] de tierra más importantes que
(a) ¿Educación gratuita hasta el fin del nivel secundario escolar?
Sí, 24%; No, 76%.
(b) ¿Un pequeño negocio produciendo 20,000 Ksh (250 dólares) al mes?
Sí, 35%; No, 65%
Cuando los 1,300 hombres jóvenes fueron divididos entre aquellos que han estado involucrados en o han abogado por violencia para conseguir sus fines (un tercio entre ellos) y aquellos que han evitado la violencia y no han abogado por ella (unos dos tercios), los hombres violentos ranquearon la tierra como su mayor prioridad. En otras palabras, había allí un vínculo entre violencia y deseo de tierra.
Ahora vamos a considerar la relevancia de estas dos encuestas para el Borrador del Proyecto Nacional de Tierra.
Primero, la mayoría de la población rural vive en tierra adjudicada que ella posee o arrienda, y su tenencia debe en algún modo estar apuntalada por títulos escriturados.
Cualquiera sea la forma en que uno interprete esto y cualesquiera estimados de población sean usados, las propuestas del borrador para comprometer la tenencia privada afectará a varios millones de personas.
Incluido en este total estará el 23% de los residentes urbanos que poseen o arriendan sus propiedades.
El 77% de los residentes urbanos que no viven en propiedades poseídas o arrendadas por ellos, debe incluir a muchos ocupantes así como a todos aquellos para quienes la acomodación es proveída por sus empleadores, el gobierno u otros.
Las respuestas a la segunda y tercera preguntas muestran muy claramente que la gente cree que el gobierno debe proteger sus derechos sobre la tierra y que una gran mayoría no concuerda con el borrador, el cual haría a la venta de tierra privada posible a partir de la autorización de cualquier persona reivindicándola como suya.
Así como se lee, si usted como un terrateniente quisiera vender o ceder su tierra a alguien más, usted primero necesitaría tener el permiso escrito de todos los miembros de su familia y de cualquiera que plantee una reivindicación por ella. ¿No estaría cualquier político apoyando semejante restricción en la libertad para vender tierra cometiendo suicidio político?
Los autores del Borrador del Proyecto Nacional de Tierra han anunciado que ellos han consultado al público y, eso afirman ellos, el público ampliamente los apoya.
¿Cómo puede ser esto así si una mayoría del público adulto (56%) encuestado no sabía de ninguna actividad gubernamental para abordar los asuntos de tierra?
Del 44% de aquellos que estaban enterados de algún intento para hacer eso, apenas una minoría del 30% estaban enterados de las propuestas en el borrador del proyecto.
Los resultados de la encuesta contradicen la aseveración de que el comité para el Proceso de Formulación del Proyecto Nacional de Tierra efectivamente consultó al público.
Ellos tal vez han intentado hacerlo. Pero, con tan substancial proporción poblacional ignorante de su plan, claramente fallaron en el intento.
Aquí, una admonición viene al caso. Cuando este fallo ha sido señalado, aquellos responsables por las proposiciones de tierra han dicho que no es su falta que la gente no esté enterada.
Ellos dicen que publicitaron su programa consultivo y, si el público falló al responder, entonces sólo le queda a este culparse por su subsecuente ignorancia.
¡Es ilógico criticar a alguien por no asistir a una reunión, si ella o él no sabían que una reunión estaba ocurriendo!
Primero, aquellos responsables son funcionarios civiles y están empleados para servir al público y no para dictar órdenes.
Si cualesquiera pasos tomados por ellos para publicitar lo que estaban haciendo no llegaron al público, era su deber dar entonces más pasos para responder a esta falla.
Sólo si los miembros del público verdaderamente sabían del proceso consultivo y entonces fallaron al unírsele, está el gobierno justificado en proceder sin ellos.
Las respuestas dadas por hombres entre 18 y 35 años de edad son iluminadores. Ellos perciben su necesidad más inmediata como la del empleo, por encima incluso de la de educación.
El acceso a la tierra, sorprendentemente, ranquea por lo bajo en las cuatro aspiraciones en la pregunta 1, segunda por lo bajo en la pregunta 2 y menos que la educación gratuita para completar la secundaria y/o tener un negocio que produzca 20,000 Ksh al mes en la pregunta 3.
Estas respuestas cuentan una historia clara. En los tiempos pre-coloniales, cualquier hombre debía ser campesino o pastor, para que las culturas locales fueran así proveídas y todos los hombres tuvieran acceso a la tierra.
Esto ha cambiado. Kenia está acercándose rápido al punto en el cual sus poblaciones urbanas van a exceder los números rurales.
En una ampliamente fundamentada economía moderna, el "empleo" ha reemplazado a la agricultura y al pastoreo.
Claramente, los hombres jóvenes aprecian esto. Ellos necesitan oportunidades laborales en alza para igualar el incremento poblacional, lo cual sólo puede llegar a través de una economía en expansión. La incapacidad de Kenia para expandir su economía lo suficientemente rápido es la razón por la que millones de Kenianos ahora trabajan en otras partes del mundo.
Existe una no declarada pero sin embargo generalizada percepción de que "dándole a la gente semillas, jembes y parcelas de tierra, en África, la genta va a ser auto-suficiente." Siguiendo con el razonamiento, proveer parcelas es asumido como alta prioridad para la solución de los problemas de África.
Que los hombres jóvenes le den a la tierra una menor prioridad refleja la realidad, sin embargo. Las faenas agrícolas exigen experiencia y habilidad. En los viejos días, los jóvenes de ambos sexos adquirían estas habilidades desde su más temprana infancia.
Sin las técnicas de la labranza, las semillas, el jembe y la pequeña parcela de tierra se convierten en símbolos de perpetua pobreza.
¡Los hombres jóvenes luchando para sobrevivir perciben esta realidad un poco mejor que los académicos y los donantes de ayuda!
Los eventos de enero de 2008 enfatizan los peligros reales inherentes en los proyectos inapropiados de tierra. Como si eso fuese necesario, las encuestas confirman la percepción pública de que la mayor parte de la pérdida de tierra es atribuible a violencia étnica.
Ella es reafirmada por un tercio de los hombres jóvenes que justifican la violencia donde la tierra está involucrada. Muy interesante es que la apropiación de tierra parece haber involucrado una relativamente pequeña proporción de tierra adjudicada, y se ha enfocado probablemente en propiedades del estado y de los concejos de condados.
Existen otros riesgos inherentes en el Borrador del Proyecto Nacional de Tierras. Consideren este.
En 66(b) recomienda revocar el Acta de Fondo de Tierras (Trust Land Act), y en 183(b) recomienda revocar el Acta (de Grupos Representativos) de Tierras sin especificar qué va a reemplazarlos -como no sea el control del gobierno central.
Estas son las leyes bajo las cuales mucha tierra comunal es controlada por concejos de condados y todas las haciendas de grupo son dirigidas. ¿Acuerdan con tales movidas los agraristas? Los redactores del proyecto dicen que estas ides tienen el apoyo de todas las comunidades agrarias a lo largo de Kenia. Sin embargo, dadas las diferencias entre lo que las encuestas indican y lo que aseguran los redactores del proyecto en lo concerniente con tierras arables y urbanas, ¿podemos tomar esto por verdadero?
Finalmente, déjenme pintar un escenario hipotético. La exploración de petróleo ha sido más o menos continua en Kenia desde los tardíos 1940s.
Al ser muy costosa, esta estaría justificada de haber alguna base para pensar que el petróleo podrá ser hallado.
El norte rural de Kenia es pobre y una de las muy pocas posibilidades lejanas que podrían romper la pobreza prevaleciente es si el petróleo (o algún otro mineral) fuera descubierto en la tierra de un individuo o de una comunidad.
Si tal golpe de suerte ocurriera, ¿no sería de hecho justicia natural que los terratenientes tengan una prioridad sobre los beneficios que eso produzca? Sin embargo consideren el (b) del Borrador del Proyecto Nacional de Tierras, el cual lee que el gobierno deberá:
"Compulsoriamente adquirir toda la tierra en la que los recursos minerales han sido descubiertos antes de asignar dichas tierras a inversores interesados en orden a prevenir la explotación de comunidades locales".
Como se afirmó, esto significa que si el petróleo o cualquier mineral es descubierto en la tierra de alguien, esa tierra debe pasar a ser propiedad gubernamental y los propietarios anteriores deben ser despojados y perderla. No se dice cómo va a adquirirse la tierra, o cómo el grupo que la posee será compensado.
Sí se dice que el propósito de la propuesta es prevenir que los locales sean explotados, pero seamos francos: Es también un pasaje abierto para el apropiamiento de tierras. Seguramente, ¿no debe haber mejores medios que éste para proteger los intereses de los habitantes?
Estos son fuertes fundamentos para que los relevantes y pastorales miembros del Parlamento (MPs, en inglés) chequeen aquello supuestamente aprobado por sus ciudadanos.
¿Han ellos verdaderamente aceptado controlar todos los Fideicomisos de Tierras quitados a los elegidos concejos de condados y ponerlos bajo una políticamente nombrada autoridad central en Nairobi?
¿Han ellos verdaderamente aceptado revocar la ley bajo la cual las haciendas grupales existen? ¿Y, realmente ellos aceptan que si son hallados minerales en o bajo su tierra, ésta debe convertirse en propiedad gubernamental?
Asumiendo que buenas intenciones podrían apuntalar el trabajo que ha sido invertido en el Borrador del Proyecto Nacional de Tierras, les recuerdo a los lectores que existe un dicho según el cual el camino al Infierno está empedrado de buenas intenciones.
Las buenas intenciones no son suficientes. Comprometer la tenencia privada de tierra, va a ir contra los deseos de la mayoría de terratenientes. Las encuestas lo establecen así.
Revertir la dirección que la tenencia en las tierras de pastoreo ha tomado durante las últimas cuatro décadas va a causar inmensos problemas. Darle derechos automáticos sobre los minerales al gobierno de una manera que despojará a la gente de sus tierras no me parece muy justo.
Yo vuelvo al punto que hice en un artículo pasado. La tierra es peligrosa. Como la dinamita, debe ser manejada con cuidado -y en este delicado punto en la evolución de Kenia, seguro que sería sabio proceder sobre los asuntos de tierras con la mayor cautela.
Documento original

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